Clínicas y consultorios
Te hacemos el cuadernillo de la sala de espera y el que sale justo antes del pinchazo, con el logo de tu clínica en la portada. El niño llega a la cita ocupado en otra cosa.
Hacemos libros para colorear de línea gruesa. Formas grandes, bordes limpios, pensados para pilotos — se terminan en media hora, no en ocho.
Así se siente una de nuestras páginas: pocas formas, grandes, y ninguna decisión difícil. Toca otra vez para cambiar el color.
No es un estilo: es una especificación. Cualquier página que no cumpla las tres no sale de nuestro taller.
Gruesa de verdad. Un piloto de punta gorda pasa por encima sin que el borde desaparezca.
Ningún espacio para rellenar más pequeño que la punta que lo va a rellenar. Ahí es donde la gente se rinde.
Solo contorno. El color lo pone quien pinta, no la imprenta.
Nos sentamos contigo, escogemos los temas y dibujamos una edición que es tuya: tu logo en la portada, tus colores, lo que tú quieras que la gente se lleve a casa.
Te hacemos el cuadernillo de la sala de espera y el que sale justo antes del pinchazo, con el logo de tu clínica en la portada. El niño llega a la cita ocupado en otra cosa.
Preparamos tu edición de bienvenida: la fauna y los lugares de Panamá, con tu identidad. Los niños entran ocupados al desayuno, los papás desayunan tranquilos, y el cuadernillo se va en la maleta con tu nombre encima.
Diseñamos material de baja estimulación: una figura por página, sin fondo, sin relleno decorativo. Hecho para que el niño se quede en la tarea y no en el ruido de alrededor.
Un mantelito de una hoja y cuatro pilotos. La mesa se calma, la familia se queda un rato más, y el dibujo se va a la casa con tu nombre. Tu marca se va con ellos y nosotras vamos contigo, desde el primer boceto hasta la caja impresa.
Cambiamos el formato para tu gente: línea más gruesa todavía, más contraste, menos figuras por página. Pensado para manos con temblor y para vista cansada, sin que parezca material infantil.
Te damos dos cosas: la hoja de transición, para ese rato de calma entre actividades, y la de llevar a casa, que el niño enseña orgulloso en la cena con tu nombre en la esquina.
Hay libros para colorear más baratos, y los vas a encontrar importados por caja. Estas son las seis razones por las que la gente nos escribe a nosotras.
Somos dos panameñas. Los temas salen de lo que vemos todos los días — la rana dorada, el Casco Viejo, el mar de los dos lados — y no de un banco de imágenes que compró alguien en otro país.
No hay call center ni formulario que se pierde en el camino. Escribes a board@wekolr.com y te contestamos nosotras dos, normalmente el mismo día.
No tienes que pedir cinco mil para que te salga. Empezamos con lo que necesitas para probar, y crecemos cuando funcione.
Cada edición que encargas paga papel, imprenta y trabajo panameño. No es un contenedor que llegó de afuera con tu logo pegado encima.
Casi todo lo que hay en el mercado son dibujos finos que alguien agrandó. Los nuestros nacen con línea de 3 a 4 mm y ninguna forma menor a un centímetro.
Estamos en la misma ciudad. Te llevamos una muestra impresa y la tocas antes de aprobar nada.
Antes de dibujar la primera página nos pusimos a leer. Estas cinco cosas nos cambiaron el diseño, y son la razón de que nuestras páginas se vean como se ven.
Niños de kínder acertaron el 55% de las preguntas en un aula despojada, frente al 42% en una muy decorada, y pasaron menos tiempo distraídos. Por eso ponemos una sola figura por página y dejamos el resto en blanco.
Fisher, Godwin y Seltman, 2014Los mismos niños jugaron durante tramos más largos y usaron cada juguete una vez y media más cuando tenían cuatro juguetes que cuando tenían dieciséis. Esa es la idea detrás de nuestras páginas: pocas formas, grandes, y ninguna decisión difícil.
Dauch, Imwalle, Ocasio y Metz, 2018Nueve minutos de dibujo animado acelerado bastaron para empeorar la función ejecutiva de niños de cuatro años. Los que pasaron esos mismos nueve minutos dibujando salieron intactos. Es el mejor argumento que conocemos para dar papel en vez de pantalla.
Lillard y Peterson, 2011En un experimento controlado, colorear un diseño ya dibujado bajó la ansiedad de forma significativa. Colorear libremente sobre una hoja en blanco no la bajó nada. Por eso te damos el contorno hecho: la hoja vacía intimida, el contorno invita.
Curry y Kasser, 2005Niños de quince meses aprendieron palabras nuevas a partir de fotografías y dibujos realistas, pero no a partir de dibujos caricaturescos de los mismos objetos. Por eso dibujamos cosas de verdad — una rana dorada que se parece a una rana dorada — en vez de personajes.
Ganea, Pickard y DeLoache, 2008Cuéntanos qué tienes en mente y te mandamos una muestra impresa, sin compromiso. Somos dos, contestamos nosotras mismas, y normalmente el mismo día.